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Día de la Comunidad de Madrid

DÍA DE LA COMUNIDAD DE MADRID

Sabemos que es muy probable que tengas una foto de infancia con traje de chulapo/a, preparada para salir a bailar un chotis con tu abuela. Seguramente te haya tocado hacerle fotos a más de un turista frente al oso y el madroño. Quizá te hayas topado con un jabalí en medio de la carretera yendo hacia la sierra.

Sin embargo, a los madrileños se les conoce como gatos”. La deducción más extendida es que, este apodo, corresponde a la intensa vida nocturna que se vive en la ciudad de Madrid, donde nadie parece querer, ni dejar, dormir. Pero la realidad es mucho más… serena. 

¿Por qué a los madrileños se les llama gatos?

Corría el año 1082. Quizá 1083 o 1084. Hace mucho tiempo. Mazo. Madrid, conocida entonces como “Mayrit”, era territorio musulmán y, para su protección, se construyó una muralla alta, muy alta, vaticinio del famoso

de Madrid al cielo”.

En la más alta torre, una bandera mora. El rey cristiano Alfonso VI, “el Bravo”, tenía planeado asediar la ciudad. Llegó con su pelotón a las puertas de la muralla y comenzó a valorar la estrategia: “¿Flechas y catapulta? Demasiado escándalo, no nos renta”. Entre propuestas y descartes, un soldado decidió ponerse manos a obra. Ni corto ni perezoso, sino más bien “felino”, el joven comenzó a trepar ágilmente la muralla ayudado por una daga que encajaba en los huecos del muro. Como si de una cortina se tratara, visto desde el suelo, la figura parecía un gato trepador. Finalmente, logró llegar a la cima y cambiar la bandera mora por una cristiana. 

La hazaña fue tan memorable, que el joven soldado se convirtió en un héroe nacional. Es más, decidió cambiar su nombre familiar por “Gato”. Así, desde ese momento, a los madrileños valientes y gallardos se los conoce como “gatos”. Teóricamente, para recibir tan honorable título, tienes que contar con tres generaciones de Madriz (tú, tus padres y tus abuelos). Si no, tendrás que conformarte con ser un tierno minino. 

Afortunadamente, ha llovido mucho desde entonces. En 2021, Madrid es una ciudad mucho más diversa y basta con sentirte gato para serlo.

Lo que te convierte en parte de Madrid no es tu ascendencia, ni siquiera tu procedencia. Son las ganas de vivir la ciudad y su cultura. Y, como parte de ella, su gastronomía. Como buen gato, tú también tienes un paladar exquisito y sabes que hay un mundo más allá de los bocadillos de calamares. 

La gastronomía en Madrid

Los platos más habituales los conoces de sobra. El cocido madrileño, los callos, los huevos estrellados o las rosquillas de San Isidro. Pero Madrid tiene mucho más que ofrecer, sobre todo si pensamos en la cantidad de productos elaborados en entornos rurales. Es momento de reivindicarlos.

Para empezar, la Comunidad de Madrid tiene una amplísima oferta de productos lácteos. En líneas generales, se apuesta por la elaboración artesanal y el respeto por la tradición. Aun así, no se renuncia a las mejoras técnicas, que ayudan a conseguir un producto de gran calidad. Los quesos, como no podía ser de otra manera, destacan por encima de cualquier otro. Y es que, en Madrid, tienes a tu alcance algunos de los mejores quesos del país, como los de La Caperuza o los quesos de La Pastora de Guadarrama. 

En esta línea, es evidente que la ganadería es una de las actividades más importantes de las zonas rurales de la Comunidad de Madrid. Por ello, son muchos los productores que ponen todo su empeño en la conservación del medio y las razas autóctonas. De esta manera, también se puede disfrutar de productos cárnicos, leche o, incluso, yogures y cuajadas con todas las garantías de calidad. 

Con un buen queso siempre apetece un buen vino y de eso Madrid también sabe mucho. La historia vinícola madrileña está más que asentada, pues cuenta con más de 10000 hectáreas dedicadas al cultivo de la uva de vino. Así, con cada sorbo, te adentras en el sabor de una larga tradición. Tanto si eliges comenzar por un vino de El Molar, de Chinchón o de Villaconejos, notarás la diferencia de un producto elaborado con esmero, donde cada botella es principal. 

Si lo tuyo no es el vino, en la Comunidad de Madrid también tenemos, por supuesto, cervezas artesanas de lo más variopintas, prueba de ello son nuestras cervezas Bailandera. Entre la oferta, puedes encontrar la que mejor se ajuste a ti: más tostada, más ligera o, quizá, con notas afrutadas. Esta variedad abre todo un abanico a múltiples maridajes que te descubrirán un mundo nuevo de sabores de Madrid.  

Como ves, las oportunidades son casi infinitas cuando se trata de productos de calidad elaborados en las zonas rurales de Madrid. Ellos/as te aseguran la producción responsable, el trabajo artesanal y el respeto por el medio.

Tú eliges por dónde empezar a disfrutar con los sabores de Madrid.

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